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Indonesia en acción contra la contaminación por plásticos

Deux mois d’escale en Indonésie s’achèvent pour les équipes de Race for Water qui repartent avec des images très fortes en tête, submergées par de grandes émotions face à la dure réalité qui touche des enfants, des femmes et des hommes qui passent leur vie sur des monceaux de déchets.
Mais, d’un autre côté, de nombreuses rencontres permettent d’espérer un futur meilleur en Indonésie, avec des structures comme la Green School à Bali ou encore les diverses initiatives quant à la gestion des déchets, venant à la fois des autorités et de la société civile qui donne souvent l’impulsion…

Indonesia es, según un estudio global realizado por Jenna Jambeck en 2010, el segundo mayor contribuyente a la contaminación por plásticos de los océanos.

Dr. Ir. Safri Burhanuddin with Marco Simeoni and H.E. Mr. Kurt Kunz, Ambassador of Switzerland to Indonesia – Race for Water press conference in Jakarta

Durante la Conferencia de Prensa organizada a bordo del Race for Water, el vice-ministro Safri Burhanuddinn, coordinador de Asuntos Marítimos, describió el contexto actual y el plan nacional de acción lanzado en 2018 por el gobierno para luchar contra los desechos marinos.

Hoy en día, solo el 60% de los residuos de Indonesia se recolectan mediante sistemas de gestión municipal, el resto se quema a cielo abierto o se vierte en el medio ambiente, a menudo directamente en los ríos. El país consume más de 6 millones de toneladas de plástico al año. En consecuencia, casi 1 millón de toneladas de plástico indonesio termina cada año en los océanos.

En 2017, el gobierno de Indonesia anunció un compromiso audaz para reducir la producción de desechos en un 30% y los plásticos en los océanos en un 70% para el 2025. El plan de acción se divide en 5 estrategias relevantes y complementarias:

  1. Cambiar las conductas
  2. Reducir las fugas provenientes de las actividades terrestres
  3. Reducir las fugas provenientes de actividades marítimas
  4. Reformar las regulaciones, endurecer la aplicación de las leyes y aumentar los medios financieros
  5. Invertir en I+D

Bali ha cogido el toro por los cuernos como resultado de la presión de Melati e Isabel, dos hermanas, que a la edad de 10 y 13 años lanzaron en 2013 el movimiento “bye plastic bag”, adiós bolsa de plástico. Desde este verano, bolsas de plástico, pajitas y el poliestireno están oficialmente prohibidos en la isla. Otras regiones como Bogor y Java Occidental han prohibido las bolsas de plástico en las tiendas.

A nivel nacional, se está estudiando un impuesto sobre los plásticos para incentivar a las empresas a encontrar alternativas más sostenibles. Mientras tanto, se han llevado a cabo varias grandes operaciones de limpieza de los principales ríos en los últimos dos años con la colaboración del ejército y varias universidades. El presidente se ha dado 7 años para descontaminar el rio Citarum, tristemente conocido como el más contaminado del planeta. Ciertas áreas se limpian con regularidad y se están comenzando a realizar inversiones en los sistemas de recogida y gestión de residuos.

Pues es aquí donde radica el problema. Hemos constatado sobre el terreno la enorme disparidad que existe en las ciudades y las regiones a nivel de infraestructuras. Las grandes aglomeraciones como Yakarta están dotadas en general de una recogida de residuos domésticos a domicilio. En cambio, en cuanto nos alejamos un poco del centro de la ciudad, estos servicios desaparecen, dejando que la población se apañe por sus propios medios. Este es el caso de muchas aldeas ubicadas a orillas del Citarum. Los puntos de descarga de basura todavía son visibles a lo largo de los 270 km del río.

Otro testigo de las consecuencias de la falta de sistema de gestión de residuos en un país en pleno crecimiento económico y demográfico, el pueblo pesquero de Lekok al este de la isla de Java. Aquí la población se ha triplicado en 10 años, sin que se haya puesto en marcha ningún sistema para el tratamiento del agua o de los residuos. Muchos hogares ni siquiera tienen instalaciones sanitarias. Mientras que la mayoría de la población vive de la pesca, el rio que atraviesa el pueblo y la gran playa frente a la cual fondean los barcos, se han ido cubriendo gradualmente de los residuos de los habitantes. El hedor es intolerable, los insectos pululan y el agua está cargada de metano.

Discussions with Systemiq team members on Lekok beach, East Java

Estas situaciones catastróficas existen en la mayoría de las zonas rurales y en las numerosas islas que conforman el archipiélago más grande del planeta.

Iniciativas privadas para atender la falta de infraestructura

Para hacer frente a esta falta de medios, se han creado varias iniciativas, a menudo impulsadas por la sociedad civil. Indonesia ha sido testigo por ejemplo de los primeros “bancos de residuos” en 2008. Estos bancos permiten a los habitantes revender sus desechos valorizables. De este modo son separados en origen, facilitando su reciclaje y reduciendo la cantidad arrojada en la naturaleza o en los vertederos a cielo abierto que se extienden por todo el país. Estos “Bank Sampah” ahora están completamente integrados en la estrategia nacional de gestión de residuos. Visitamos algunos de ellos en Bali y Java.

Rumah Aspirasi creó la suya en Sanur por preocupación por el medio ambiente hace diez años. Con la ayuda de dos camiones, algunos triciclos motorizados et recolectores de calle independientes, recupera 2 toneladas de papel, cartón y plástico todos los días. También trabajan con los jefes de aldeas para organizar recolecciones remuneradas los domingos, en las cuales las mujeres a menudo son las que más se implican.

El Sr Indra ha reunido un equipo de recolectores en su comunidad y ha encontrado canales para algunos de los plásticos que se encuentran en grandes cantidades en el rio Citarum. 3 toneladas de bolsas, vasos y botellas de plástico se recogen y revenden todos los días.

En un suburbio de Surabaya, en la isla de Java, es la Municipalidad la que recurrió directamente a un antiguo agricultor ofreciéndole un terreno para establecer una empresa de gestión de residuos. La Municipalidad le paga un salario mínimo pero la mayor parte de sus ingresos proviene de lo que puede revender. En cuanto a los plásticos, nuevamente solo las botellas, los vasos y las bolsas le aportan ganancias interesantes. El resto se quema directamente en su terreno antes de ser enviado al vertedero local. Cubre la recogida de basura de 400 hogares.

Por último, varias de las empresas más importantes han surgido en estos últimos años y están estableciendo sistemas de gestión más sofisticados, incitando a las empresas y a los hogares a separar sus residuos en origen. Waste 4 Change propone por ejemplo un servicio de recolección selectiva a precio reducido para más de 800 hogares y a convencido a una treintena de empresas a recurrir a sus servicios. Algunas de ellas incluso han desarrollado programas para recuperar sus envases de su clientela. Es el caso de Body Shop Indonesia, cuya CEO Suzy Hutomo está muy comprometida con la protección del medio ambiente. Es una de las principales inversionistas en Waste 4 Change y su empresa hermana balinesa Eco Bali Recycling. De esta manera, cada mes se recuperan para su reciclaje de 2 a 3 toneladas de vidrio, plástico y aluminio, o sea el 20% de los envases de la marca de cosméticos.

También se están implementando proyectos extranjeros. Como Ministry of Waste, que se enfoca en la gestión de residuos en las islas, buscando los puntos de venta más locales posibles para obtener el máximo de residuos de las islas, permitiendo así que sus territorios sean lo más autónomos posible.

O el Proyecto STOP, una iniciativa de la compañía de inversión europea Systemiq, que, junto con varios empresas de la industria del plástico, la alimentación y el petróleo como Nestlé, Boralis, Borouge y las autoridades indonesias están buscando soluciones rentables a largo plazo para prevenir que los residuos plásticos de Indonesia lleguen al mar, especialmente para las ciudades pesqueras del sur de Java.

El reciclaje, un sector prometedor pero complejo

La rentabilidad y las salidas comerciales son la clave del éxito en la lucha contra la contaminación por plásticos. Hoy en día, el reciclaje del plástico se está quedando atrás principalmente por razones técnicas, sanitarias y económicas.

Sin embargo, Indonesia está invirtiendo en el sector, Incluso tiene empresas a la vanguardia de la tecnología.

La empresa Namasindo Plas se dedica a la producción de pellets, de preformas, tapones y latas para la industria de bebidas. En 2008, su director general decidió embarcarse en el reciclaje para asumir la responsabilidad del impacto negativo de los embalajes que produce. Le costó 5 años encontrar las tecnologías adecuadas, obtener las autorizaciones necesarias y convencer a sus clientes de utilizar plástico reciclado, o rPET, en sus botellas. El primero en comprometerse a su lado no es otro que Aqua, una de las principales marcas de agua de Danone, que desde 2013 utiliza plástico reciclado en sus botellas y acaba de lanzar la primera botella 100% reciclada en Indonesia.

Namasindo es la única planta de reciclaje del sudeste asiático que produce rPET en cumplimiento de los estándares para la industria alimentaria.

En este sector, las normas sanitarias son, con razón, extremadamente exigentes y requieren fuertes inversiones que sean rentables en el tratamiento de grandes volúmenes que hay que lograr recoger. El material recogido es muy específica y preparado escrupulosamente. De hecho, para su plástico reciclado la empresa cuenta con 5 centros de recolección cuyas especificaciones son muy estrictas. Sólo se aceptan las botellas transparentes o azuladas. Las tapas y las etiquetas se retiran manualmente y después las botellas se trituran y limpian sin el uso de productos químicos. Estos centros trabajan con numerosos recolectores de calle y bancos de residuos para asegurar su suministro.

Además, hasta hace poco, la demanda de rPET era baja en la industria alimentaria, y los usuarios preferían la versión virgen menos costosa. La gran mayoría de las preformas vendidas por Namasindo todavía están compuestas de sólo 10 a 25% de PET reciclado.

La exigencia en el suministro y la preparación, junto con los gastos de producción hacen que existan pocos productores de rPET alimentario en todo el mundo. Pero la transición está en marcha. Namasindo recibe cada vez más pedidos nuevos. Y nuevos actores están llegando al mercado con plantas de producción actualmente en construcción, particularmente en Indonesia. Esto debería aumentar las tasas de recolección de botellas PET, actualmente alrededor del 60% en el archipiélago indonesio.

Algunas empresas de reciclaje también han buscado soluciones para los plásticos de menor valor. Este es el caso de Re>Pal. Esta empresa australiana compra en particular bolsas de plástico usadas para transformarlas en pallets de transporte 100% reciclados y reciclables. Compran los pallets deteriorados a sus clientes para reintegrarlos en su ciclo de producción. Su proceso de termo-fusión está libre de aditivos y permite la producción de pallets con una vida útil media de 4 años, mientras que los pallets de madera duran por lo general solo unos meses.

Reducir y descentralizar

Sin embargo, muchos plásticos no pueden ser reciclados y, por lo tanto, son enviados al vertedero o abandonados en la naturaleza. Un estudio realizado por expertos japoneses y publicado en 2018 por « The journal of Material Cycles and Waste Managemet »estima que en Yakarta, donde las infraestructuras de recolección y separación están entre las más desarrolladas del país, solo el 24% de los plásticos recolectados son en realidad reciclados. A escala nacional, este porcentaje solo puede ser mucho menor. La industria del plástico tiene hoy una gran responsabilidad y tiene que cambiar profundamente para permitir el establecimiento de una verdadera economía circular.

Además, repatriar todos los plásticos de Indonesia a Yakarta y Surabaya donde se ubican las plantas de reciclaje no tiene sentido económico ni medioambiental.

Bekasi, Surabaya, Yakarta y 9 otras ciudades importantes del país acaban de invertir en plantas de incineración acopladas a la producción energética. Esto seguramente descongestionará las montañas de desechos que crecen peligrosamente en los vertederos municipales ubicados en el corazón mismo de estas grandes aglomeraciones. Pero eso no solucionará el problema de los suburbios, las zonas rurales, o las islas remotas cuya producción de residuos en un país de 260 millones de habitantes no es insignificante.

Para hacer frente a estos volúmenes crecientes, reducir el uso del plástico es indispensable. El sobre-embalaje, la multiplicación de paquetes de productos vendidos individualmente, la distribución de agua en vasos desechables son ejemplos de productos que han disparado las ventas de sus distribuidores (a menudo occidentales) pero que en su mayoría han creado una monstruo de desechos que hay que detener a toda costa.

Por último, se deben desarrollar infraestructuras adaptadas a los territorios. La tecnología Biogreen desarrollada por la empresa ETIA y respaldada por la Fundación Race for Water aporta una solución de gestión descentralizada de los residuos plásticos. Biogreen es un sistema de pirólisis a alta temperatura que ha sido optimizado para transformar los desechos plásticos en electricidad para comunidades medianas (de 50.000 a 200.000 habitantes). Los volúmenes de tratamiento (entre 5 y 12 toneladas por día) permiten una recolección a talla humana, que puede ser fácilmente implementado para los habitantes, por medio de los bancos de residuos locales, y con los recicladores de calle, y esto para todos los tipos de plásticos (excepto el PVC).

Durante nuestra escala, se mantuvieron conversaciones con varias empresas y autoridades gubernamentales que esperamos conduzcan a la instalación de sitios piloto para demostrar la relevancia del modelo promovido por la Fundación.

Muchas iniciativas están en marcha en Indonesia. El país incluso se ha convertido en un laboratorio social y tecnológico sobre cómo reducir los desechos plásticos en los océanos. Esto aporta esperanza en cuanto a la capacidad del archipiélago para poner fin a su contaminación por plásticos.

Text written by : Camille Rollin
Pictures : Peter Charaf – Eric Loiseau / Race for Water

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